El bicentenario y las próximas elecciones

Nota de opinión publicada en el diario Diagonales de la ciudad de La Plata, en torno a la importancia de las eleciones del 28 de Junio

Hace pocos días festejamos un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, esta vez con la importancia que le confiere la cercanía del Bicentenario, los 200 años de la revolución que sentó las bases para la construcción de nuestro país.
Esto hizo que el debate en torno a la dimensión histórica de esos hechos fuera mucho más profundo en los distintos ámbitos; sociales, políticos, educativos.
Las conclusiones son diversas y en permanente reformulación pero que tiene valor también para analizar la vigencia de los ideales de la Revolución de Mayo en la actualidad de nuestro país.
Algunos programas de televisión (CQC y Showmatch) auspiciaron este cruce entre el 25 de mayo de 1810 y la actualidad política de nuestro país en clave humorística, que sin duda dispara reflexiones que ponen en cuestión muchos de los preconceptos de cómo se entiende el 25 de Mayo y cristaliza otros.
Uno de ellos concluía que en los inicios de nuestra Patria estaba la coima, la prostitución y la publicidad falsa, lo que explicaría la “debacle”de la situación actual; el otro, lo transformaba en una reunión entre diez personas que entre pizza, champaña y helado votaban para hacer la independencia. Por supuesto en permanente remisión a la política actual, en el hecho más significativo de este año que van a ser las elecciones de junio.
Más que censurar este tipo de tratamiento por el método es necesario encontrar cuáles son los puntos de contacto o las claves que hacen pertinente utilizar los sucesos de la Revolución de Mayo de 1810 para analizar el presente. Ya entonces el campo de debate no es el pasado lejano sino el presente.
En ese sentido se podría decir que los procesos emancipatorios en América Latina fueron complejos, contradictorios y prolongados. El hito fundacional es 1810 pero la lucha con los realistas se extendió por toda América del Sur, y para situarnos abría que marcar por lo menos dos hitos poateriores: la declaración de la independencia en 1816 y la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824 en la que el Ejéricto Libertador de Bolivar, comandado por el General Antonio José de Sucre, batió el último reducto realista.
La complejidad y las contradicciones estuvieron dadas por los intereses de las fuerzas internas y externas puestas entonces en juego. Estas contradicciones delinearon embrionariamente dos grandes tendencias que se enfrentaron entonces y que se proyectaron como raíces de dos proyectos enfrentados a lo largo de toda nuestra historia.
Una de estas tendencias representadas por figuras como Belgrano, Moreno, Castelli; posteriormente San Martín, Dorrego, entre otros muchos grandes patriotas; que impulsaron la necesidad de ganar autonomía respecto de España sin hipotecar el desarrollo soberano de nuestro país, defendieron el proteccionismo de la economía, varios puertos con una Aduana Nacional que recaude impuestos para todo el país, sus regiones y sus provincias, la necesidad de impulsar un modelo eminentemente federal, la integración con el resto de los países de América del Sur y no las relaciones carnales con las potencias europeas.
La otra representada por personajes que intentaron frustrar las primeras experiencias de gobiernos patrios pero que tienen como máximo exponente a Bernardino Rivadavia; “el más grande hombre civil de los argentinos”, tal como lo definió Mitre (el fundador de la Nación entre tantas otras terribles cosas). Fue esta tendencia la defensora del Libre Comercio, los promotores del Puerto Único, la Aduana Única en Buenos Aires, el centralismo político, y la vinculación con las grandes potencias de la época. Esta es “la otra ruta de mayo” como la llamó Scalabrini Ortiz.
Podríamos decir entonces que hay una vieja discusión que se renueva y resignifica permanentemente. No hay posibilidad de soslayarla porque tiene historia, tiene raíces, tienen dolor y está en juego el destino de nuestro país y nuestro pueblo.

 

Santiago Martorelli
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